Thursday, June 28, 2007

Luis Miguel del Demacre

Vida cultural, nightlife, un provolone, que si unas tostas... Cualquiera diría que mi leitmotiv cambió, que el signo de los tiempos tornó, que el Barça ganó la liga, que me doblaron el sueldo en "La Compañía" y que mi volumen de trabajo y mis responsabilidades bajó a la mitad. Nadie sabe realmente por qué y en qué me escudo, pero todo eso va a cambiar.
Tener una inquietud es tener angustia, crear es expresar, arte es miedo, cultura ¿cual?. Quien dice que mis lágrimas no están brotando por dentro e inundan mi alma, ahogada entre las cuatro paredes de mi reducido mundo perpetuo. Mi corazón ya sólo late por inercia, mi pasión por vivir se ha transformado en necesidad existencial por deferencia a otros, a todos los demás. Ocuparme de mí mismo debería ser prioritario. Ahora la balanza no la controlo yo. Pude haber elegido otras opciones, es cierto. Podría haber quedado con una gente de Internet y suicidarnos en masa, destruyendo parte de la ciudad de paso y creando un orden nuevo a partir del caos, de la destrucción, del miedo, de la desolación. Podría haber hecho de mula y traerme 20 kilos de cocaína, o mejor, de amonal. La opción que he elegido, en el fondo, ha sido libre.