Muchos pensaron que no volvería. Otros siquiera se dignaron a asomar la cabeza, aunque tampoco la escondieron. Tanto ha pasado desde la última entrada. Y tan poco.
Nada sigue igual porque todos cambiamos la piel de vez en cuando, el calor llega a quemarla y el frío a cuartearla, así pues, pudiendo hacer un resumen de los hechos acaecidos en mi/nuestra vida desde el último post me limitaré a decir que probablemente coincide con una temporada en la que no me apetecía escribir, pese a mi gran cantidad de tiempo libre, directamente proporcional a mi apatía.
Ahora desde mi habitación, como siempre llena de trastos y polvo, siento la cierta calma y serenidad que me otorga la asunción y el conformismo de mi fracaso personal, pero hice todo lo que pude, ya ves, hay gente que no nace con estrella en absolutamente ninguna parcela de la vida. Es preferible ser consciente de este hecho que buscar explicaciones científicas o intentar luchar contra tu destino. Luchar cansa.
Sigo rodeado de los mejores, aunque me dí cuenta que algunos eran los peores, me arrugué un poco en algunos momentos de dar el do de pecho y aún estoy decepcionado, aunque aquel era yo mismo, el de siempre en estas ocasiones, indeciso pero siempre predecible.
Puesto en el mundo para vivir o lo que sea que se llame ésto
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