Wednesday, March 01, 2006

La siesta de la cucharilla

Ya sabia yo que por muy bien que me sentara ayer saber que entrar a trabajar hoy a las tres era gozar no me iba a evitar una simpatica resaca. El día comienza y termina entre mi libro, el transporte publico, el trabajo and the songs remains the same. Todavía en el aire mi presencia en el molino de mi amiga este fin de semana por mi poco afortunado turno, tengo un as en la manga porque el que no se consuela es porque no quiere o porque quizá quiere y me juega una emboscada el destino cruel que ha hecho que roben a mi jefe el portatil y entre muchas razones sea esta la que me impida mi primera escapada en años de la ciudad que me mata. Ya lo sabía.
Y tras esta sarta de boludeces que me hacen ir por el mal camino, desde mi despacho en la calle Pradillo, calentito, a diez minutos de que suene el gong me pregunto si esta no será una noche como la de ayer. Dos mujeres convencidas de que el tema que sonaba no era mi canción, de que yo no era el intérprete ni mucho menos, se trataba de una improvisación. Dos mujeres (dos niñas en realidad) que sorprendidas de mi calidad y versatilidad delante del micro las hacía creer que yo, por mi modestia, no era capaz de recrear tan bellos pasajes para sus oidos. No hacian mas que acrecentar mi misoginia por momentos. La cocaina hacía efecto, era buen material. El whisky ya corría por mis venas a velocidad excesiva y ellas pidiendome demostraciones de arte. No es gratuito esto. Borratx lamentó no haber querido una segunda ronda, un segundo tiro que le hubiera evitado ese bochornoso amarillo que le sumió primero en un brutal malestar y segundo en un sueño complicado que arrastrar hasta la puerta de su casa. Saludos desde mi delicioso infierno.

No comments: