
Hoy mi intestino dice "hasta aqui". Un extraño virus se adosa a las paredes de mi tracto pretendiendo que baje la guardia, pero yo aqui, con el cuchillo en la boca. Hoy hago tres semanas en mi actual currele, un punto de inflexion delicado. Personas que no dan un duro por mi apostarian botellas de whisky por el hecho de que no llegaré a los dos meses en este sitio sin que me echen, vista la suerte (mas que desgracia) vivida en mis anteriores oficios. Sólo el dolor de tripa y la rabia al ver volar tantos euros de mi cuenta por la misma razon de todos los meses lo empañan todo, y es que soy un niño todavia, demasiada responsabilidad, no? un niño al que no le pueden arrebatar su sueño de ser mayor alguna vez, de elevarme y volar, y salir del nido, y cantar al alba, y despertar con una bella dama a la que preparar el desayuno, salir los domingos a tomar el aperitivo, esos odiosos domingos de porro, cerveza y gol que marcan inequivocamente el principio de una nueva semana de madrugones, peregrinación y demas inclemencias que hacen a la vida lo que es, una mierda. No obstante, parezco destinado como siempre a esa lucha vital que me mantiene al borde, a veces caminando sin nada debajo de mis pies, como en los dibujos animados, cuando el pato Lucas se da cuenta al mirar abajo que ya llevaba un rato andando sobre la nada hasta que no tiene mas remedio que caerse al vacio porque asi es la vida. Mientras, Bugs, el Correcaminos o Tweety, en en medio de su pacifica existencia, contemplan descojonados como los demas se dan una hostia tras otra.
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