
Le miré a los ojos. Era clavado a su hermano. Pero sin pelo. El otro era un tipo engominado y con corbata fea de esos que inspiran desasosiego y estrés prematuro. Sus ojeras así lo constataban. No les había tocado ni la pedrea. Intenté venderme porque así me lo pidieron. Siempre están a la última, así pues no estoy seguro de subirme a este barco con ellos. Una empresa que trabaja para una contrata que a su vez trabaja para la zona vip de un grupo empresarial lider en el sector de la comunicación. No me aclararon la cantidad económica a percibir, si me aclararon perfectamente que el perfil era el de una persona dispuesta a tragar. Y otra cosa no, pero... salí feliz, me fumé un cigarro, ví a una bella princesa en el descansillo del ascensor, el traje me da un aspecto colosal, aunque la camisa no me convencía del todo. Busqué a Rulopardo, no le conocían en recepción pero apareció allí. Ví a mis antiguos y a lo mejor nuevos compañeros de edificio. Les costó reconocerme al principio pues estoy realmente bello. A lo mejor me toca la lotería hoy, espero una respuesta en las próximas horas.
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