Tuesday, June 14, 2005

A propósito de Auschwitz

Odio a esta maldita cerda. Que no tengo conocimientos, dice. Lo que no tiene ella es criterio, ni una pizca de calidad humana. Esta puta cerda no me va a joder. Menos cuando cuento mi estancia aquí por horas. Hoy ya ha saltado alguna chispa. Yo no puedo meter un elefante en un 600. Seguramente alguien pueda, pero yo no.
Ayer estuve a punto de ir al Beni, un local con casta y solera en el más profundo corazón de Madrid, con lo bizarro que soy yo... y que venga un tipo de Torrejón a enseñármelo tiene delito... Al final, Beni estaba cerrado y no pude ver su famoso "sírvase usted mismo" y su preciosa colección de cámaras de fotos en un espacio ligeramente mayor que mi habitación. Mi gozo en un pozo. Un día sorprenderé a mis colegas llevándoles al Bar Gran Vía. Al final, acabamos en el paraíso del jamón tomando unos cañaverales mientras un tipo de traje de lino y bigotillo de fuhrer se ponía hasta las tabas de torilla y jabubo. Calcetines blancos, reloj digital con 106 funciones, como cambiar el canal del satétite. El amigo se pegó una merendola que pagó con 30 eypos. Todo un crack. Luego estuve ahí con Djelito y Vero, que se habían comprado un par de móviles exactamente iguales. Dejé a la parejita, ya que era el día libre de ella. Tenía un poco de hierba en casa. Me tosté, dejando atrás un asqueroso y gris día mas. Otro día mas, otro día menos.

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