Perdido en mi habitación, sin saber que hacer, se me pasa el tiempo... Tengo curiosidad por saber si Nacho Cano destruirá su propia obra con el musical de Mecano. Me da la sensación que sí, pero sólo hay una manera de saberlo. Acumulo horas de cuarto oscuro, mi mente no hace mas que fagocitar contenidos de la red, a la vez que consumo un nuevo Efelegran, lo que unido a mi petilla de sobremesa se convierte en la dosis mas perfecta para que mi cuerpo y mi mente se unan formando una perfecta tostada grasienta. Me duelen los huesos de las manos (no, esa es otra canción), la cabeza un poquito, pero ya estoy pensando que es mas grave de lo que parece debido a mi absentismo escolar, que luego compagino con mis salidas nocturnas. No estoy absolutamente destruido pero me parece que como todo, las ilusiones renovadas de empezar el año mas que con un cambio de cara, con un cambio de actitud son del todo imposibles. He calmado los nervios de mi abuela soltándola 200 pavos del ala, ya que mi tio se empeña en desquiciarla todos los meses alargando la fecha de pago. El muy hijo de puta... Hace mucho que no le veo la cara, ojalá no se la tenga que ver nunca más. Aún recuerdo como me mortificaba haciéndome subir los seis pisos de la casa de Maiquez... y soltándome en el hueco de la escalera haciendo que me iba a tirar al vacío. Por no hablar de ese entonado "Cara al sol", junto a su mujer y a una amiga en el chalet de El Burguillo... y eso que siempre me consideró como el hijo que nunca pudo tener.
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